Más de 80 niños tomaron parte de una clínica de flag football ofrecida por los Dallas Cowboys el 5 de agosto de 2026 en Oxnard, California.  Crédito: Janette Villafana | Impremedia

Los Dallas Cowboys se escaparon del calor de Texas y una vez más llegaron a Oxnard, un lugar que han visitado durante los últimos 20 años, para prepararse rumbo a la próxima temporada de la NFL.

El miércoles, tras uno de sus primeros entrenamientos oficiales en las instalaciones de River Ridge Playing Fields, los Dallas Cowboys abrieron un campamento de fútbol americano para niños, una actividad comunitaria que la famosa organización considera de suma importancia.

“Aquí hay muchos miembros del equipo, así como gente que quiere formar parte de él; a veces salen a saludar a los aficionados”, dijo Daniel Cabrera, gerente de mercadotecnia digital y multicultural de Visit Oxnard. “Y hoy es un día particularmente especial porque a los Cowboys les gusta invertir en la comunidad en la que se encuentran, y una de las formas de hacerlo es organizar clínicas o ligas juveniles para los niños, como la de hoy”.

Este es el tercer año que los Cowboys invitan a la comunidad a participar en un campamento gratuito, dirigido por leyendas y exjugadores de la NFL con el objetivo de brindarles a los chicos la oportunidad de integrarse al deporte, con la esperanza de que aprendan de estos entrenadores y se sientan motivados a seguir practicándolo. 

Más de 80 niños de entre 6 y 10 años se reunieron en el mismo campo de los jugadores profesionales para el primer campamento de fútbol americano bandera o flag football de la semana.

Vistiendo camisetas blancas, zapatos deportivos y guantes, el numeroso grupo de niños fue dirigido por Danny McCray, director de desarrollo del fútbol americano juvenil de los Dallas Cowboys, y ellos recorrieron las mismas 100 yardas que sus héroes de la NFL. 

“Como organización, tenemos la gran misión de brindarles a los jóvenes más oportunidades para que puedan explorar lo que quieren hacer. Y ojalá sea el fútbol americano”, expuso McCray, al apartarse un momento del grupo. “La esperanza es que, dentro de 10 o 15 años, uno de estos chicos que están aquí se convierta en jugador de los Dallas Cowboys o en un profesional”.

Al iniciar la sesión, los niños fueron divididos en subgrupos y cada uno tuvo que rotar por más de cinco estaciones de ejercicios. 

Los padres, aficionados de toda la vida a los Dallas Cowboys, se sentaron en las gradas y observaron con entusiasmo a sus hijos. 

“¡Vamos, tú puedes!”, gritó uno de los padres. “¡No pierdas de vista el balón!”, dijo otro. 

Parte del entrenamiento consistía en una sesión en la que las criaturas tenían que saltar sobre unos sacos negros y luego correr lo más rápido posible. Según McCray, dicho ejercicio les ayuda a aprender cómo saltar por encima de los jugadores y correr rápidamente para anotar un touchdown. 

En otra parte de la clínica, niños más grandes jugaban flag football. Ellos practicaban cómo atrapar el balón, correr y evitar que el equipo contrario les quitara la bandera, mientras que otros realizaban ejercicios, moviendo rápidamente los pies sobre una red colocada en el suelo, o aprendiendo a atrapar el balón.

Algunos niños se impacientaban en ocasiones por no poder hacer bien los ejercicios y el entrenador tenía que recordarles que tuvieran paciencia. 

McCray explicó que el deporte no solo es jugar con un balón, sino que deportes como el fútbol americano les enseñan a los niños disciplina y otras lecciones valiosas; desarrollar no solo su juego, sino su mentalidad. 

“Sabemos que cuando juegas algo como el fútbol americano, aprendes muchas lecciones de vida: cómo integrarte en un equipo, cómo asumir responsabilidades, cómo ser respetuoso, cómo ser persistente y seguir practicando”, abundó el instructor de los Cowboys antes de dirigir la siguiente sección del campamento. 

La mayoría de los niños presentes están muy involucrados en los deportes, ya sea en sus escuelas o fuera de ellas, y algunos desean llegar a jugar profesionalmente. Su dedicación era visible en el rostro y en su forma de realizar los ejercicios. 

Un ejemplo de ello fueron los hijos de Victoria y Ryan Lucio: Xavier y Vincent, de 6 años, y su hija Rylie, de 10, quienes juegan fútbol americano de contacto.

Victoria Lucio dijo que su familia ha sido fanática de los Dallas Cowboys desde que ella era chica, con el amor por el equipo creciendo gracias a su abuela, quien es originaria de Texas. 

“Venimos todos los años, pero es la primera vez que nuestros hijos participan en el entrenamiento”, dijo, sin perder de vista la clínica. “Es increíble; a mis hijos les encanta este deporte, así que les parece genial poder pisar el mismo campo que los jugadores a quienes admiran”.

La familia Lucio cuenta que cada año recorre las cuatro horas de distancia desde Strathmore, California, hasta Oxnard para asistir a los entrenamientos del equipo cuando los abren al público, algo que se ha vuelto tradición para ellos. Ella agregó que para su hija Rylie el poder jugar y entrenar con niñas de su edad le emocionó mucho. 

“Mi hija quiere jugar profesionalmente, así que para ella ver a todas estas chicas aquí, tanto en el campo como a las propias entrenadoras, es increíble”, dijo la madre. “Venimos de una ciudad muy pequeña donde prácticamente no hay deportes ni equipos femeninos, así que ella es la única niña en su liga que juega con los chicos. Así que sé que le está encantando la diversidad que hay aquí hoy”.

Tras el final del campamento, los niños quedaron evidentemente cansados, pero no faltaban las sonrisas en sus rostros mientras comentaban la jornada. 

“Esa fue una buena jugada”, dijo un niño sobre el pase que le dio su compañero. 

“Viste cómo le pude quitar la bandera y cómo hice touchdown”, agregó otro pequeño. 

Recientemente los Dallas Cowboys firmaron una extensión de contrato de cinco años con la ciudad de Oxnard, lo que les permitirá mantener su campo de entrenamiento en River Ridge Playing Fields hasta 2030 y seguir con esta bonita tradición de verano en una comunidad que los acoge.

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